Bienaventuranzas Camino de comunión y santidad

  • La espiritualidad de la comunión. Es una manera de cumplir el mandamiento de la “caridad fraterna” que es el camino por excelencia (Libro de Vida). “A Dios nadie lo ha visto jamás. Pero si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y su amor alcanza la plenitud en nosotros”. (1Jn 4, 12). A través de nuestras relaciones fraternas hacemos presente y visible a Cristo que está en medio de nosotros. La comunión de los estados de vida es el fruto de una caridad creativa y de la unidad que da un rostro profético a nuestras relaciones fraternas.

 

  • El modelo de la vida trinitaria. Este modelo inspira nuestro llamado a la comunión de los estados de vida: así como as Tres Divinas Personas viven una perfecta comunión sin confundirse ni perder su carácter propio, así mismo, nuestra comunión tiende hacia una unidad dinámica, permitiendo a cada uno desplegar su vocación propia. Así, la comunión de los estados de vida refleja y revela la naturaleza profunda de la Iglesia, Pueblo de Dios aspirante a la vida trinitaria y misterio de comunión.

Las Bienaventuranzas son el camino por el que fuimos llamados a responder al llamado universal a la santidad como seguidores de Cristo. Toda nuestra vida está impregnada por las Bienaventuranzas (cf. Mt 5, 1-12). Para dar testimonio de la esperanza y de la alegría del mundo a venir, elegimos llegar a ser hombres y mujeres de las Bienaventuranzas.

 

  

 LAS BIENAVENTURANZAS: Camino de Santidad

                      Las Bienaventuranzas contienen la descripción “por excelencia” de Cristo: su rostro, sus actos, sus sentimientos y sus motivaciones. Durante su vida terrestre, tuvo un alma pobre, dulce, compasiva, hambrienta y sedienta de justicia y misericordiosa. Tenía un corazón puro y era artesano de paz. Aceptó ser perseguido por la justicia al querer manifestar que el Reino de Dios (Mt 5, 10) está en medio de nosotros y mostrarnos como deben comportarse los hijos de Dios (Mt 5, 9).